23 de abril de 2025
Física y diseño de una herramienta ancestral
Este artículo examina en detalle el arado de vertedera utilizado en las granjas de Vigano entre 1700 y 1850. Se describen los materiales empleados —madera de roble y hierro forjado—, el ángulo de corte óptimo y la fuerza de tracción necesaria. Además, se comparan los rendimientos con métodos anteriores y se discute cómo este diseño influyó en la rotación de cultivos de la región.
La vertedera permitía voltear la capa superficial del suelo de forma más eficiente que el arado romano de reja recta. En las colinas de Bérgamo, donde la pendiente media rondaba el 12 %, los campesinos ajustaban el ángulo del timón para evitar la erosión. Los diarios de la abadía de Pontida registran que un par de bueyes podía arar media hectárea en una jornada, frente a los 0,3 ha del arado tradicional.
El hierro forjado se obtenía de las fraguas de Lecco, mientras que la madera de roble se cortaba en los bosques comunales de Vigano. Cada arado pesaba entre 35 y 45 kg, y su mantenimiento requería engrasar las piezas metálicas con sebo de vaca cada dos semanas. Los herreros locales fabricaban las rejas en lotes de diez, con un costo equivalente a dos sacos de trigo.
La introducción de este diseño coincidió con un aumento del 18 % en la producción de cereales en la región, según los catastros parroquiales de 1740. Sin embargo, su adopción fue desigual: las fincas con acceso a ríos podían transportar el hierro más barato, mientras que las aldeas aisladas seguían usando arados de madera hasta bien entrado el siglo XIX.
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